Sobrevivientes del Holocausto revelan los últimos días de Ana Frank

17/Sep/2014

Enlace Judío, Por Esti Peled

Sobrevivientes del Holocausto revelan los últimos días de Ana Frank

Hace setenta años, en el
mes de septiembre, Ana Frank llegó a Auschwitz-Birkenau en un vagón de ganado
sellado, acompañada de los que compartían el anexo secreto con ella. Era la
última deportación del campo provisional de Westerbork en Holanda, tras dos
años de transportes conduciendo a 100,000 judíos holandeses a las fábricas de
la muerte.
Durante décadas, el
periodo desde su captura hasta su muerte era una incógnita. Sólo se sabía que
Ana Frank había fallecido con su hermana Margot en Bergen Belsen.
Finalmente, en 1988, un
documental de la televisión holandesa titulado ¨Los Últimos Siete Meses de la
Vida de Ana Frank¨ relató lo sucedido tras su deportación de Amsterdam.
El documental incluye el
testimonio de seis mujeres cuyos caminos se cruzaron con los de Ana Frank en
los últimos días de su vida. El cineasta Willy Lindwer entrevistó a las mujeres
en el lugar de los hechos. Las entrevistas fueron compiladas en un libro.
Frank llegó a
Auschwitz-Birkenau tras un verano en el que 400,000 judíos de Hungaria fueron
gaseados.
Las familias Frank y van
Pels sobrevivieron la ¨selección¨ inicial entre el trabajo forzado y la muerte
tras haberse mantenido en buena salud durante sus dos años de cautiverio.
Aunque se encontraban en Auschwitz, las familias tenían la esperanza de
sobrevivir gracias a su ardua labor y la victoria de los aliados que parecía
cercana.
La sobreviviente Ronnie
Goldstein va-Cleef se encontró con la familia Frank en Westerbork y yacía cerca
de Ana en el campo de trabajo forzado de Birkenau.
¨Ana solía encontrarse a
mi lado cuando pasaban lista y Margot estaba cerca,¨ comentó Goldstein-van
Cleef, quien recordaba haber tomado unos sorbos de ¨café¨ junto con Ana y otras
cuatro mujeres todas las mañanas.
¨Ana era muy tranquila y
un poco retraída. Obviamente, el hecho de haber llegado a Auschwitz-Birkenau le
había afectado profundamente,¨ continuó la sobreviviente.
Luego de varias semanas
en Birkenau, las hermanas Frank contrajeron los ácaros que causan la sarna. Al
ser trasladadas a la barraca de la sarna, las niñas habían quedado sin el
cuidado de su madre por primera vez.
¨Las niñas se veían
terribles, su cuerpo entero estaba cubierto de marcas y heridas causadas por la
sarna. Se encontraban en muy malas condiciones.¨
Lenie de Jong-van Naarden
es otra de las mujeres judías holandesas que conoció a Ana Frank en Auschwitz.
Cuando las hermanas fueron trasladadas a la barraca de la sarna, excavó un
orificio junto con su madre Edith Frank para filtrar el pan para sus hijas.
¨En esas barracas las
mujeres enloquecieron,¨ exclamó Jong-van Naarden, quien junto con otras mujeres
observó la infinita devoción de Edith Frank por sus hijas. ¨Algunas se echaron
contra la valla eléctrica. Incluso las mujeres más fuertes desistieron,¨
añadió.
Bloeme Evers-Emden
conoció a Ana Frank en 1941, cuando niños judíos fueron obligados a asistir a
la misma escuela en Amsterdam – El Liceo Judío. Luego de reencontrarse en
Auschwitz, las adolescentes hablaban sobre los estragos de la guerra en sus
familias.
¨Durante el cautiverio en
condiciones insalubres, Ana se revelaba contra su madre. Pero en el campo todo
eso desapareció y ambas se apoyaban mutuamente. Lograron mantenerse vivas –
aunque nadie puede luchar contra el tifus.¨
Ante el avance del
ejército ruso en Polonia, muchas de las 39,000 prisioneras fueron trasportadas
a Alemania – entre ellas Ana y Margot. Luego de estar obligada a separarse,
Edith Frank falleció de profundo agotamiento y sufrimiento a principios de
1945.
El Último Capítulo de Ana
Frank
El campo aislado y
desolado de Bergen-Belsen en el norte de Alemania sería el último hogar de las
hermanas Frank.
Bergen-Belsen era un
campo sumamente sobre-poblado. La plaga de enfermedades se había propagado con
la llegada de trasportes de Auschwitz y otros campos. Decenas de fosas comunes
se llenaron durante el último invierno de la guerra. En una de ellas yacían las
hermanas Frank.
Rachel van
Amerongen-Frankfoorder habló sobre el lento deterioro de Ana y Margot Frank en
el campo conocido como el ¨infierno desorganizado¨. En contraste,
Auschwitz-Birkenau era el ¨infierno organizado.¨
¨Las hermanas tenían
pequeñas riñas causadas por las enfermedades, pues habían contraído la
enfermedad del tifus.¨
¨El tifus era el
distintivo de Bergen-Belsen,¨ afirmó van Amerongen-Frankfoorder. ¨Ana y Margot
tenían esos rostros de hueso hueco. Sólo quedaba piel sobre los huesos. Sufrían
de un terrible frío luego de permanecer en los peores rincones de las barracas,
debajo y cerca de la puerta que abría y cerraba constantemente. Se notaba como
desvanecían.¨
Janny
Brandes-Brilleslijper relató la muerte de las hermanas Frank. Durante meses,
había ayudado a ¨recaudar¨ alimento y ropa para las niñas, cuyos cuerpos
finalmente sucumbieron al tifus.
¨En un momento de sus
últimos días, Ana se paró frente a mí envuelta en una cobija. No tenía más
lágrimas. Me dijo que estaba tan horrorizada por los piojos y pulgas en sus
prendas que había optado por arrojarlas. En pleno invierno se envolvía en una
cobija. Recaudé todo lo que pude encontrar para que pueda vestirse.
Tres días después de este
encuentro Brandes-Brilleslijper se enteró que las hermanas habían fallecido.
¨Margot cayó de la cama
sobre una superficie de piedra, no pudo levantarse más. Ana murió al día
siguiente, poco antes de la liberación,¨ concluyó la sobreviviente.
Ese invierno, unas
semanas antes de fallecer, Ana y Margot atendieron a un grupo de niños
holandeses de ¨raza mixta¨ junto con Brandes-Brilleslijper y otras mujeres. Al
acercarse la victoria de los aliados, las autoridades optaron por preservar a
los niños en lugar de destruirlos.
¨Hacíamos lo posible por
ayudarlos,¨ dijo Brandes-Brilleslijper. ¨No sólo Ana y Margot, sino otras
mujeres también. Éramos una especie de balance y en ocasiones les aportábamos
un poco de cultura.¨
Sobrevivientes de los
tres campos donde estuvo Ana señalaron cómo ella enseñaba y entretenía a los
niños, creando profundas relaciones humanas. Incluso en Bergen-Belsen,
convencida de que sus padres habían perecido, el diario de la ¨joven
adolescente¨ elevó a otros.
Fuente: Matt Lebovic,
Times of Israel